El exministro de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), José Carlos Cardona, pidió de manera pública al expresidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, presentarse como testigo dentro del proceso judicial asociado al caso denominado “Chequesol”, una pesquisa que analiza la administración del Fondo de Administración Solidaria y su posible utilización con fines políticos.
La petición se produce en medio de un proceso judicial en el que el Ministerio Público sostiene que recursos administrados a través de dicho fondo habrían sido utilizados para actividades relacionadas con la campaña del partido LIBRE, lo que ha colocado el caso en el centro del debate sobre el uso de fondos públicos y la responsabilidad institucional.
La función que desempeña el Fondo de Administración Solidaria
De acuerdo con lo señalado por Cardona, un juez natural concedió la comparecencia de Redondo con la finalidad de aclarar el origen y la operatividad del Fondo de Administración Solidaria, un instrumento aprobado en el Congreso Nacional que habilitó a 75 diputados a gestionar recursos por medio de Sedesol.
El exfuncionario indicó que este esquema fue diseñado desde el ámbito legislativo, y que la distribución de los fondos se realizaba mediante disposiciones que eran posteriormente oficializadas. En su planteamiento, subrayó que estas decisiones no eran de conocimiento directo de la Secretaría que dirigía, sino que se formalizaban a través de procedimientos institucionales ya establecidos.
Cardona afirmó que la declaración de Redondo es esencial para aclarar si hubo directrices políticas en la distribución y manejo de los recursos o si los diputados implicados, incluida la diputada Isis Cuéllar, actuaron por cuenta propia.
La presunción que sostiene el Ministerio Público
El Ministerio Público mantiene como línea de investigación que los fondos canalizados mediante este mecanismo habrían sido utilizados para fines distintos a los establecidos, incluyendo actividades vinculadas a la campaña de LIBRE. Esta hipótesis constituye el eje central del proceso judicial y plantea interrogantes sobre la transparencia en la gestión de recursos públicos.
Cardona ha indicado que la comparecencia de Redondo podría ayudar a aclarar si desde la presidencia del Congreso se dictaron instrucciones concretas acerca del uso de los fondos, y plantea que la responsabilidad en el diseño y funcionamiento del mecanismo quedaría en el terreno legislativo, lo que añade un matiz de análisis sobre la interacción entre los poderes del Estado.
Asimismo, el exministro afirmó que no existe impedimento legal para que Luis Redondo, ni tampoco Carlos Zelaya, comparezcan en calidad de testigos, dado que no enfrentan procesos judiciales en el marco de esta causa.
Repercusiones institucionales y políticas
El desarrollo del caso “Chequesol” se presenta en un contexto de alta tensión institucional en Honduras, donde la administración de los recursos públicos y la exigencia de transparencia continúan ocupando un lugar prioritario en la agenda política, y la solicitud de comparecencia enviada a Redondo añade un matiz adicional al debate al implicar de forma directa a la dirección legislativa en la aclaración del procedimiento de distribución de fondos.
La insistencia en esclarecer si existieron orientaciones políticas en el uso de estos fondos también refleja la disputa narrativa en torno a la responsabilidad de los actores involucrados. Mientras la acusación del Ministerio Público apunta a un posible uso indebido con fines partidarios, la defensa plantea que las decisiones operativas no correspondían a la estructura administrativa de Sedesol.
La eventual declaración de Redondo podría influir en cómo las instituciones interpretan el caso, al ofrecer nuevas pistas sobre el origen y el uso del fondo, mientras que la situación expone retos para la confianza pública en un contexto donde la ciudadanía sigue de cerca el trabajo de los organismos responsables de supervisar y gestionar los recursos.
La evolución del proceso judicial y la respuesta de los actores convocados a declarar continuarán marcando el desarrollo de un caso que pone en evidencia las complejidades del vínculo entre gestión pública, responsabilidad política y control institucional.
